Las alabanzas sean para Al-lah, Señor y Creador del universo, y que Su paz y Sus bendiciones sean con el Profeta Muhammad, con todos sus familiares y todos sus discípulos.
Lo que resulta evidente es que el mero hecho de pronunciar con la lengua la intención de entrar en estado de sacralización (Ihlal) para el Hayy sin tener la capacidad de hacerlo, o sin una determinación real de salir a realizarlo, hace temer que quien lo hace caiga en el ámbito de la innovación religiosa (Bida'). Algo como esto no era conocido ni practicado por los compañeros del profeta (Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) (Sahaba), ni por sus sucesores (Tabi'in), ni por quienes vinieron después de ellos. Puesto que el Ihlal y otras acciones del Hayy son exclusivas de quien realmente se dispone a realizar los ritos de adoración (Nusuk), y de nadie más.
Dijo Zakariya Al-Ansari en su obra Asna Al-Matalib:
"(Y que formule la intención)" quien desea realizar el rito "(de entrar en estado de sacralización o Ihram para lo que se propone)" ya sea para el Hayy, la Umra, ambos, o lo que sea válido para alguno de ellos. Fin de la cita.
Además, mediante el Ihlal para el Hayy, la persona entra en estado de sacralización (Muhrim), y se vuelve obligatorio para ella evitar las prohibiciones del Ihram, y es su deber completarlo; excepto en caso de impedimento por fuerza mayor (Ihsar) o alguna excusa válida.
En cuanto a tener una determinación sincera en el corazón de cumplir con la obligación del Hayy cuando se tenga la capacidad, junto con los sentimientos de anhelo y el vivir los ritos con la emoción y el corazón, esto es un asunto legislado (Mashru') para el musulmán. Él tiene el derecho de desear hacer el bien y de tener la firme determinación de llevarlo a cabo cuando se le presente la capacidad. Los textos de la ley islámica (Shari'a) han demostrado que si el musulmán tiene la intención de realizar una buena obra, y Al-lah conoce la sinceridad de su intención, pero no puede llevarla a cabo por falta de capacidad o por la existencia de un impedimento; entonces se le registra la recompensa de lo que tuvo la intención de hacer, incluso si eso no le sirve como sustituto del Hayy obligatorio del Islam.
Entre las pruebas de esto se encuentra lo relatado por Al-Tirmizi bajo la autoridad de Abu Kabsha Al-Anmari, quien escuchó al mensajero de Al-lah (Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) decir:
"Este mundo es para cuatro tipos de personas: Un siervo a quien Al-lah le ha provisto riqueza y conocimiento, y él teme a su Señor en ello, mantiene los lazos familiares con ello, y reconoce el derecho de Al-lah en ello; este ocupa el rango más excelente. Un siervo a quien Al-lah le ha provisto conocimiento pero no le ha provisto riqueza, y tiene una intención sincera y dice: 'Si tuviera riqueza, haría las mismas obras que fulano'; entonces, por su intención, la recompensa de ambos es igual. Un siervo a quien Al-lah le ha provisto riqueza pero no le ha provisto conocimiento, y gasta su riqueza a ciegas sin conocimiento, no teme a su Señor en ella, no mantiene los lazos familiares con ella, y no reconoce el derecho de Al-lah en ella; este ocupa el peor de los rangos. Y un siervo a quien Al-lah no le ha provisto ni riqueza ni conocimiento, y dice: 'Si tuviera riqueza, haría con ella las mismas obras que fulano'; entonces, por su intención, el pecado de ambos es igual".
En este hadiz queda claro que la persona pobre con una intención sincera, que no pudo realizar las obras de la persona rica, obtiene una recompensa igual a la de él debido a su buena intención y a su determinación absoluta de que habría obrado igual si hubiera sido capaz.
Y de esto también es lo que relató Al-Bujari bajo la autoridad de Anas bin Malik, que Al-lah esté complacido con él:
Que el mensajero de Al-lah (Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) regresaba de la expedición (Gazwa) de Tabuk, y al acercarse a Madina, dijo: "Ciertamente, en Madina hay personas que, en cualquier camino que ustedes hayan recorrido o cualquier valle que hayan cruzado, ellos han estado con ustedes". Le preguntaron: "¡Oh, mensajero de Al-lah (Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él)! ¿Aun estando ellos en Madina?". Él respondió: "Aun estando en Madina; la excusa los retuvo".
En este hadiz, el profeta (Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) confirmó para aquellos que estaban incapacitados y tenían una excusa válida, una recompensa igual a la de los combatientes que estaban obrando activamente, debido a su anhelo de luchar como ellos de no haber sido por la excusa.
Dijo Ibn Taymiya en Maymu' Al-Fatawa:
"Quien tiene una intención firme y determinante, acompañada de hacer todo lo que está a su alcance, tiene el mismo estatus que aquel que realiza la acción completa, incluso si no es un líder o un guía... (Luego argumentó con lo que) se confirmó del profeta (Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) cuando dijo en la expedición de Tabuk: 'Ciertamente, en Madina hay hombres que, en cualquier camino que ustedes hayan recorrido o cualquier valle que hayan cruzado, ellos han estado con ustedes'. Le dijeron: '¿Y están en Madina?'. Él dijo: 'Están en Madina; la excusa los retuvo'. Así, él informó que aquel que se quedó sentado en Madina, al cual nada lo retuvo sino una excusa válida, es igual a quienes estaban con ellos en esta expedición. Y es bien sabido que cada uno de los que estaba con él en la expedición es recompensado con el mérito de un combatiente según su intención, por lo que ocurre lo mismo con los que se quedaron sentados a quienes nada retuvo salvo una excusa". Fin de la cita con una ligera modificación.
Y Al-lah sabe más.